miércoles, 22 de junio de 2011

Asamblea Horta

De Plaza Catalunya a Plaza Ibiza; de Barcelona a Horta. Cada miércoles a las siete de la tarde hay convocada una asamblea en la Plaza Ibiza, en Horta. Hoy no puedo asistir. A lo mejor alguien de vosotros puede y lo cuenta después.

Esta mañana he paseado por la plaza y había unas cuantas pancartas informativas y reivindicativas.

lunes, 20 de junio de 2011

Manifestación Barcelona 19-J

“¿Dónde está la izquierda? ¡Al fondo a la derecha!” Esta consigna solo la oí corear una vez, hacia el final de la marcha. “Felip Puig, dimisión”; esta otra muchas veces: por la cabeza, por la cola, por la diestra, por la siniestra, por arriba, por abajo, por el centro y por dentro.

Ignoro cuántos manifestantes acudieron a la convocatoria. Dejémoslo en decenas de miles. Aún así, quiero apuntar cuatro datos. 
  • A las cinco menos veinte de la tarde, la aglomeración en el metro auguraba algo grande.
  • El fotógrafo Paco Elvira asegura en su blog diario de un fotógrafo profesional que en sus 30 años de experiencia fotografiando eventos políticos “pocas veces” ha tenido la sensación de documentar algo tan especial.
  • Por mi parte, únicamente he asistido a una marcha más masiva: la manifestación contra la invasión de Irak, hace ya más de ocho años.
  • Tras una hora y pico de caminata, llego a Pla de Palau, fotografío la concentración durante unos treinta minutos, vuelvo a la desembocadura de Vía Laietana y me encaramo a un andamio para tomar instantáneas durante otra media hora larga. Finalmente, deshago el camino andado y subo hasta Urquinaona con Fontanella. En todo ese tiempo, el flujo de personas fue constante. Sólo en el último tramo de Vía Laietana aparecieron los furgones de los antidisturbios y detrás el servicio de limpieza.
Llegué a Plaça Catalunya sobre las cinco y diez de la tarde. La marcha arrancaría veinte minutos o media hora después. Y alrededor de las las ocho y diez, me cruzaba con los vehículos policiales.

Parece que el 15-M marca bíceps.

PD: Pedro Guerra, si no quieres que salga la música dímelo antes de denunciarme y la quitaré, gracias.




Manifestación Barcelona 19-J on PhotoPeach



sábado, 18 de junio de 2011

Indigna't

Una enorme pancarta cuelga en la cima del Turó de la Rovira, en las baterías antiaéreas. Al pie de la colina, en la entrada sur del túnel del mismo nombre, el texto se insinúa, pero debido a la distancia resulta casi ilegible. "Casi" porque un mes de protestas y años de padecimiento ayudan a descifrarlo ...y un zoom modesto.

jueves, 16 de junio de 2011

Eclipse de luna



Eclipse de luna del 15 de junio de 2011, desde Barcelona.

Música: Así se divierten los españoles (Boccherini).

domingo, 12 de junio de 2011

Lluvia en mi calle

Mi calle bajo la lluvia. Anteayer por la tarde, en Horta, Barcelona.

sábado, 11 de junio de 2011

Dormir en un cajero automático

De siempre he visto dormir a personas en cajeros automáticos. Ahora con crisis y antes sin ella. Por norma general, en el centro de Barcelona, en el Eixample y en otros distritos o barrios aledaños. No sé si ahora hay más o menos, pero es muy posible que el número de personas que viven sin hogar, ya sea de forma puntual o habitual, se haya incrementado en los últimos años.

Lo extraño, para mí,  fue hallar el sábado pasado un cartón extendido sobre el suelo a modo de colchón en el cajero automático de CatalunyaCaixa de mi calle, sita en Horta. Si ya este es un barrio de la periferia de la ciudad condal (lo de periferia leáse sin connotaciones peyorativas, naturalmente), mi calle lo es del núcleo del barrio. Como nunca antes había visto un catre por estas latitudes me sorprendió verlo. Espero que esa persona pueda reponerse y encuentre un refugio mejor cuanto antes.

En Horta, precisamente, existe un centro residencial de atención básica (CRAB) al que puede dirigirse si lo desea. Tengo otra foto hecha con un móvil en la que se aprecia mejor la cama compuesta a base de cartones, pero por problemas técnicos no puedo ofrecerla, al menos, por el momento.

lunes, 6 de junio de 2011

Innovación y marketing enTelefónica: de fijo a la calle

Trabajadores de Telefónica -ahora Movistar- protestan por los despidos a través de muchas vías. Esta de la viñeta es una. La encontré pegada en un contenedor del Paseo Valldaura, en Horta, Barcelona. Justo al lado de un edificio de esta empresa. Hace casi cuatro meses en una pancarta colgada en la fachada de esas mismas instalaciones se denunciaba que Telefónica echaba a la calle a trabajadores por estar de baja médica.

jueves, 2 de junio de 2011

España exportó en 2009 más de 150 millones en armas

España exportó, en 2009, 154 millones de euros en armas e importó 173 millones, según la web elDisparate.de. Esta web desglosa por comunidades cuánto gastaron y vendieron en armas al exterior. Sólo has de clicar sobre tu comunidad en el mapa de España.






elDisparate from elDisparate on Vimeo.


Todo con datos de 2009, ya que, según explican en su blog: "La dificultad para obtener los datos y la limitación de 48 horas para la realización de la página nos impidieron obtener los datos de otros años". Y es que esta web es fruto del concurso AbreDatos, que propone montar una aplicaión web en 48 horas con datos públicos y código abierto.

Aquí podéis encontrar los finalistas del concurso. Entre otros, destaco:
  • energyes, excelente aplicación que permite ver en un gráfico la composición energética de España (carbón, nuclear, solar, hidroeléctrica...) por regiones y ciudades.
  • comoestaelpanorama.com, aplicación idónea en estos tiempos que corren en la que a través de datos del paro, de ofertas y de nuevos contratos indica en qué ciudades españolas hay más posibilidades de encontrar trabajo
  • ¿Dónde van mis impuestos... en mi comunidad?, web que permite comprobar en qué se invierten los impuestos de tu comunidad y comparar esa inversión con la de otra.

martes, 31 de mayo de 2011

Acampadabcn se solidariza con el desalojo de París

Varios manifestantes de los acampados en Plaza de Catalunya, en Barcelona, muestran solidaridad con los desalojados en París. Un grupo de personas permanece sentada en la entrada del consulado francés, en Ronda Universiatat. Justo delante unos jóvenes muestran a los conductores que circulan por la calzada un cartel que dice: "Ni recortes ni hostias", y uno más invita a los conductores a pitar si están indignados. Cuando el semáforo impide pasar a los coches, los jóvenes invaden el medio de la calzada, y se retiran una vez se ha puesto en verde. En los diez o quince minutos que he estado allí varios vehículos han tocado el claxon, incluso un ciclista el timbre de su bici. Numerosos carteles denuncian también la actuación policial del viernes pasado.




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Carga policial en Plaça Catalunya

Me llega por correo electrónico este vídeo de las cargas policiales contra los acampados en Plaza Catalunya sucedidas el viernes pasado. El vídeo lo tiene colgado vidaljosep en su cuenta de youtube. Ignoro si fue él quien lo grabó. Se lo he preguntado. En todo caso, no es apto para menores.


¿La bolsa o la vida?

Me he encontrado por la calle con esta publicidad de e-cristians. ¡Menudo cambio de estrategia! Quien aborta ya no mata a personas, argumento que recuerdo clave de los antiabortistas. O, peor aún: lo importante no es que se maten a personas sino que éstas dejarán de aportar 211 mil millones de euros en 2020. El abuso de la crisis tiene un límite.

lunes, 30 de mayo de 2011

Alemania, signo de inteligencia

imagenes para blogspotAlemania opta por abandonar la energía nuclear. Así lo han anunciado hoy diversos medios de comunicación. Según informan, un 22% de la energía que consumen los alemanes proviene de centrales nucleares, un porcentaje nada despreciable. Y aunque hay letra pequeña, la locomotora de la Unión Europea se convierte de forma definitiva en modelo a seguir por todos los países nuclearizados. Francia, con un 75% de energía nuclear, debería tomar nota. Y España, por supuesto, por lo que nos toca.

Para mí, el abandono de la energía nuclear es un gran triunfo de la humanidad y signo unívoco de inteligencia.

"Prou retallades"

"Per la qualitat de l'educació pública. Prou retallades!". Esta pancarta cuelga del colegio público Mare Nostrum, en Horta, Barcelona. No sólo en Plaça Catalunya hay hastiados. Como un día se unan tod@s... que es lo que precisamente persiguen los acampados.

viernes, 27 de mayo de 2011

"Limpiando" Plaza Catalunya

La policía dice a través de la televisión que la Plaza de Catalunya se está limpiando. Decido acercarme. Relato lo que veo, no lo que ocurre.



Un cordón policial rodea la plaza, sobre las once de la mañana. Intento pasar acreditándome con el carnet del Col•legi de Periodistes. Un mosso frente a la calle Bergara me lo impide argumentando que necesito una acreditación especial. Le pregunto a una periodista de El País y me asegura que con la del colegio basta. Lo intento de nuevo por la entrada de Ronda Universitat y el antidisturbios de la Guardia Urbana al que le pregunto me deja pasar. Eso sí, al no llevar peto ni brazalete identificativo –supongo-, me ordena tomar fotos desde detrás de la barandilla del otrora jardín de las fuentes y ahora huerto de la acampada (aunque poco queda también de este ahora).

Encerrado por un segundo cordón policial, un grupo de acampados se concentra en medio de la plaza. Parece un rebaño acechado por lobos. Siento la comparación, pero es lo que parece. Pululan muchos petos de color naranja fosforescente entre y alrededor de todos ellos. De cuando en vez alguno de los concentrados arenga a los de afuera y éstos –dicho sea de paso, cada vez más numerosos- les jalean con gritos y aplausos. En un par de ocasiones, veo a dos personas cruzar pies para que os quiero a través de los dos cordones y unirse a los resistentes del interior de la plaza. En una tercera vez, una chica no lo consigue al ser interceptada y aporreada por un antidisturbios.

Mientras tanto, el servicio de limpieza de Barcelona baldea la plaza con agua a presión. Montañas de restos del campamento jalonan el perímetro interno de la plaza. Me sorprende ver ordenadores apilados. Algunos periodistas llevan botellas de cinco litros de agua a los concentrados, que a juzgar por el calor y el sol que hace no deben de estar pasándolo muy bien. Me acerco a la entrada de Ronda de Sant Pere y Passeig de Gràcia. Un Mosso de los que custodian el acceso me solicita la identificación. Se la facilito. Varias personas me gritan que le pida el número de identificación. Sonrío pero no lo hago. El mosso les mira con cara de pocos amigos.

En la entrada situada entre esta y la de Portal de l’Àngel los ánimos se caldean, pero desde mi atalaya poco privilegiada parece que no pasa a mayores. Con todo, el ambiente cada vez está más crispado y oigo a algunos periodistas comentar que la policía cargará. Entran camiones de limpieza. No sé cuántos, pero mazo. En pocos minutos desaparecen las pertenencias de los acampados engullidas por las cajas de los camiones. Los vehículos tardan unos instantes en abandonar la plaza. Luego, en casa, oigo al conseller de Interior, Felip Puig, afirmar que varios manifestantes les entorpecían la salida.

Hacia la una del mediodía, la urbana se retira del interior y otro tanto debe de haber sucedido con los cordones exteriores, porque centenares de persones acceden en pelotón a la plaza. A mi vera, a la izquierda, entre las dos fuentes, una cuadrilla de agentes dispara -no sé qué, pero el estruendo ahí está- a los que entran a raudales por la puerta de Ronda de Sant Pere. Había habido otros disparos antes que éstos, pero es en ese momento cuando un enjambre de “indignados” emerge en tropel de las entrañas de la plaza, cruza el jardín de las fuentes y persigue a los cuatro agentes, a la vez que algunos les arrojan botellas y otros objetos. A partir de entonces veo más cargas. Y persecuciones y carreras. Y un par de heridos. Uno llevado en volandas por compañeros. Y otro, cojeando y ayudado por otra persona. 

El helicóptero, que en todo momento controla la “limpieza”, desciende al nivel del techo de los edificios colindantes. Poco a poco, la policía se retira hacia Ronda de Sant Pere. Allí, cortan la calle con un enésimo cordón. Los manifestantes llaman con carteles y voceando a la resistencia pacífica. Altavoz en mano un joven invita a ocupar la plaza para hacer una asamblea. Unos enfermeros acompañan entre manifestantes y policías a una chica cuyo rostro denota dolor, pero no acierto a discernir por qué. Minutos más tarde, en Plaza Urquinaona, las furgonetas de los antidisturbios hacen amago de marchar y, tras ellas, salen corriendo muchas personas. Pero al fondo de la plaza, maniobran un cambio de sentido y, a toda pastilla, regresan por Ronda Sant Pere. Montones de ciudadanos –y turistas- han documentado con cámaras y móviles este vaivén de vehículos policiales.

Plaza Catalunya está abarrotada de nuevo justo después de que la policía se haya marchado. Oigo a Felip Puig mientras escribo estas líneas que el objetivo de limpieza se ha cumplido. Los periodistas le explican que todo sigue como antes de la intervención policial: ya hay cocina, por ejemplo, aseguran.

Tres apuntes finales: otro día llevaré peto y/o brazalete; no entiendo por qué ha disparado ese grupo de cuatro policías; y tampoco por qué la policía no se une a los  "indignados", cuando seguro que ellos -como gran parte de la ciudadanía- está harta de muchos desmanes del sistema.

viernes, 20 de mayo de 2011

Acampada Barcelona

#acampada, #acampadasol, #acampadabarcelona, #nonosvamos, #nolesvotes, #spanishrevolution, #europeanrevolution... hashtags que corren por twitter. Jóvenes y mayores y reivindicaciones variadas que corren por Plaça Catalunya, pero todas con un punto básico común: el hartazgo por ache o por be hacia el sistema. He aquí una selección de imágenes de la acampada en Barcelona de esta tarde, 19 de mayo:

miércoles, 20 de abril de 2011

“Usuario, quéjate esto te afecta a ti también. No a los recortes en sanidad”

La protestas contra los recortes en sanidad que propone el gobierno de la Generalitat continúan. Estas pancartas están colgadas en el ambulatorio del barrio de la Guineueta, en el distrito de Nou Barris, en Barcelona. En ellas se puede leer: “No a los recortes en sanidad” y “Usuario, quéjate esto te afecta a ti también. No a los recortes en sanidad”.

Carteles colgados en el Hospital de la Vall d'Hebró.

martes, 19 de abril de 2011

44 periodistas muertos en 2010

Según el Comité para la Protección de Periodistas, el año pasado murieron 44 periodistas en el ejercicio de su trabajo. La mitad en Pakistán, Irak, Honduras, Indonesia y Méjico. El resto repartidos en 15 países.

En lo que va de año, el mismo organismo ha contado 14 muertes, tres en Irak, dos en Bahrein, otros dos en Libia y uno en Egipto. Los otros repartidos en seis países.

Según la misma fuente, en 2010, 145 fueron detenidos, muchos de ellos en China, Irán, Eritrea y Burma. A 72 se les acusó de atentar contra la seguridad del estado, asegura la revista Capçalera.

martes, 12 de abril de 2011

No te pongas enfermo

La sanidad catalana está en pie de guerra, o, al menos, eso parece a juzgar por los numerosos carteles reivindicativos que salpican la fachada del Hospital de Vall d’Hebrón, buque insignia de la sanidad catalana. “No te pongas enfermo”, ironiza uno de ellos, precisamente el que no he podido fotografiar porque me ha asaltado con muy malos modos una agente de seguridad  para evitarlo. De hecho, iba a visitar a un paciente y no me ha dejado pasar. Como llamaba a sus compañeros, le he pedido que llamara a la policía. Como no lo ha hecho, he optado por marcharme.

Tanto en el hospital de maternidad como en el general hay muchas pancartas colgadas y folletos adheridos a las paredes. Entre otras cosas, exigen la dimisión del conseller de Salut, Boi Ruiz, llaman a la manifestación –cortando la Ronda de Dalt mañana- o denuncian los recortes. En una de ellas se asegura que se han cerrado camas y quirófanos -cosa que supondrá, se calcula en la misma pancarta, entre 2400 y 4000 operaciones menos-, y en otras se piden menos rescates a bancos, menos coches oficiales o rebajar sueldazos a altos cargos. 

Ahí van algunas fotos:









viernes, 18 de marzo de 2011

Recuerdos de Roma

Hace dos años hice una escapada de tres días a Roma. He aquí una entrega de recuerdos, entre fotos, vídeos y extractos de un diario que escribí a propósito. Antes, enumero en orden de aparición qué fotografié en la breve presentación que sigue. La información la he extraído de la enciclopedia de El País y de la wikipedia.
La Plaza de San Pedro, entre Roma y el Vaticano.
El Coliseo fue inaugurado en el año 80, en época imperial. Acogió hasta 73.000 espectadores, atraídos, en principio, por la sangre de los gladiadores. Fue abandonado en el siglo VI, tras usarse como fortaleza.

En la Fontana di Trevi se lanzan cada día unos 3000 euros en moneda para pedir deseos, según la BBC, que añade que el dinero se destina a los más necesitados de la capital italiana. Esta fuente es la mayor de las barrocas romanas.

El pintor Rafael está enterrado en el interior del Panteón. A este edificio del año 125 de nuestra era, se le considera obra arquitéctonica cumbre de Roma y se conserva casi intacto.

La Capilla Sixtina es famosa por la decoración al fresco a manos de los más grandes artistas del Renacimiento, Miguel Angel, Rafael y Botticelli. 

En el Foro se celebraban las asambleas y los juicios. Había mercado, y, en el siglo II, se erigieron grandes basílicas y templos. En las fotos, se observan las columnas.




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Extractos. Primer día en Roma:

(...) "Pagamos y retomamos Via Ottaviano, una calle ancha, de adoquines y fachadas decentes, agradable de ver. Topamos con el muro del Vaticano y lo seguimos hasta desembocar en la plaza de San Pedro, lugar bello, diseñado para conmover y que conmigo lo consigue. La luz que ofrece el cielo raso combinada con el tono blanquecino de la obra y la amplitud de la plaza confieren solemnidad y magnificencia al lugar santo, justo lo que, obviamente, se buscaba con su edificación. Respiro sólo unos segundos, quiero decir que respiro de forma consciente por unos segundos. Una cola  larguísima bordea toda la plaza por el interior, paralela a las innumerables columnas que se alzan en la circunferencia de la plaza, y se pierde por la Basílica y edificios aledaños. Oímos a unas monjas hablar en castellano, y reto a Noe para que les pregunte sobre el papa. A ellas que nos vamos:
-Hermanas –les pregunta Noe-, ¿saben si mañana el papa oficiará misa?
-Pues no lo sabemos –responde una-. Da misa en fechas señaladas y mañana no sé si… aunque veo que han levantado el escenario.
-Ah, pues gracias.
-¿Qué sois españoles?
-Sí, de Barcelona –les contesto-, ¿y ustedes? –añado, pero me ignoran.
(…)
Nuestros cuerpos, vestimentas y complementos atraviesan escáneres con éxito antes de adentramos en Ciudad del Vaticano. Aún en la plaza, al final de una escalinata encumbrada por un pasillo que se hunde en las entrañas del Vaticano, un guardia suizo con uniforme abigarrado y lanza en ristre solemniza el tránsito de personal y jerarcas de la Iglesia a base de golpes en el suelo con la culata de la lanza. Cuando un purpurado entra o sale por el vano, el suizo, impertérrito por lo demás, golpea con ganas el enlosado y añade un ostentoso saludo marcial. Varias personas nos agolpamos debajo de las escaleras para contemplar y fotografiar el espectáculo, pues circula gente por esa puerta como agua por un río. En el poco rato que llevamos en la capital italiana ya hemos visto unos cuantos curas con alzacuello, algunos jóvenes y guaperas.
Una vez dentro de la basílica, un vigilante vestido con elegancia y sobriedad nos invita con poca amabilidad a no detenernos en la puerta. Nos adelanta un joven con un gorro de lana, a quien se dirige “presto” el mencionado vigilante y le conmina a descubrirse, cosa a la que el mencionado joven obedece sin pestañear. Nos adelanta un purpurado, a quien nadie se dirige para que se descubra. El templo impresiona más por fuera que por dentro. Bajamos a las tumbas papales. Demasiado ruido para un supuesto lugar santo. Las catacumbas, a tutiplén de vivos y muertos, por lo menos exhiben cierta austeridad en contraste con la suntuosidad de la Basílica y la Plaza de San Pedro. En frente de la tumba de Juan Pablo II –la única iluminada y con flores tiernas del día sobre la lápida- unos pocos fieles oran en silencio; una mujerona rubia, de aspecto germánico, reza de rodillas y compungida.
(…)
Magnífico el monumento a Vittorio Emanuele II, espléndido encuadre, inmaculado a juego. Orgullo -inédito en Cataluña respecto a España- por la patria italiana. Un vigilante de seguridad silba cuando cualquiera posa sus posaderas en los escalones que conducen a la tumba del soldado desconocido, custodiada, sospecho día y noche, por dos ejemplares del ejército italiano, adornada por un par de trípodes con fuego eterno y embellecida por una enorme y ostentosa corona de flores, proporcional a la majestuosidad del monumento. Ascendemos y ascendemos... admiramos la ciudad. Una gorra marrón de pana olvidada por alguien en un asiento despierta mi atención y creo que ese alguien es una chica que acaba de abandonarla, pero cuando insto a Noe a que se lo diga y se lo dice comprendo, entre risas, mi error. Nos dirigimos hacia la parte trasera de la construcción y, cuando me asomo al otro lado, ¡voilà!, retrocedo en un plis plas 20 siglos; la visión del coliseo rodeado de verde en el horizonte se apodera de mi. Ya no quiero ver la fontana di Trevi, las paredes del anfiteatro hechizan mi mente y aprisionan mi cuerpo como cuando un astro cruza el horizonte de sucesos y sucumbe sin remedio al agujero negro. Si volase, comprobaría cómo cientos de personas se aproximan por diferentes vías al tótem imperial, al igual que en tiempos los romanos acudían en masa a saciar su sed de sangre viendo degollar bestias o matar cristianos, o como ahora hinchas de clubes de fútbol corren en trance a los estadios a huir del mundo unos, y a disfrutar otros.
(…)
De cerca, advertimos que el dióxido de carbono de los vehículos ennegrece el coliseo y empobrece la contemplación del monumento, aunque sólo sea una décimas de la nota final. Roma contiene innumerables riquezas, ya de la Roma imperial, ya del Vaticano. Tan sólo con los vestigios de la primera o el significado de la segunda, la ciudad continuaría siendo visitada por multitud de turistas y eruditos. Tanto valor histórico y arquitectónico sembrando las calles debería ir acompañado de un cuidado minucioso, pero no ocurre así. El aroma a dejadez invade monumentos, calles y avenidas. A Roma le iría como anillo al dedo una política similar a la de la Barcelona de los juegos olímpicos, aquello de “Barcelona, posa’t guapa”. Claro que a los políticos del lugar muy posiblemente no les importe demasiado embellecer la ciudad, ya que las divisas turísticas no deben de haber menguado por la desidia con que tratan a su patrimonio, en particular, y al mobiliario urbano, en general. El coliseo ganaría en esplendor si las paredes ofrecieran un contraste blanco con su contorno.
Arribamos a la puerta de acceso a las cuatro de la tarde. La mujer que atiende la ventanilla nos informa que ya está cerrado y que mañana domingo abrirán de doce a cuatro. Un poco asombrados por tan escaso margen. Ha hecho un buen día en Roma, sol espléndido, azul intenso sobre nuestras cabezas. Pasadas las cuatro refresca con evidencia y el sol declina. Repensándolo sentados en una roca al lado de la entrada juzgamos que en España los horarios de trabajo son incompatibles con una vida ociosa. Ya no nos parece tan ruin la horquilla horaria del Coliseo. Decidimos dirigirnos hacia un paseo que hiende sus adoquines en un pequeños montículo, salpicado de ruinas, el foro romano. Oteamos entre los arbustos que cercan el camino y atisbamos más ruinas, algunas derechas, otras tiradas. Continuamos el paseo, oímos catalán (de Sabadell, por lo que dicen: parece que hablen fuerte para que sepamos su origen), hasta topar con una pequeña ermita en la que penetramos y descansamos sentados en las bancadas, hábito del que de ahora en adelante haremos uso. Retornamos por donde hemos venido y nos cruzamos de nuevo con las sabadellenses.
(…)
Tiramos por Via Laietana, perdón, Via del Corso, con tres dianas en mente: Pantheon, Fontana di Trevi y Piazza Spagna, la Dolce Vitta y Vacaciones en Roma, ya saben. Multitud de personas, quiero creer que son –somos- personas, nos arremolinamos entorno al Pantheon de Agripina, cuyo techo no es en parte. “¿Qué pasa cuando llueve?” , pregunta que acude a mi mente ipso facto. Dirijo mi atención al personal de entrada, enclaustrado en una cabina con ventanales. Un cartel atiende mi curiosidad, compartida y expresada por miríadas de personas antes de que a algún recepcionista se le ocurriera lo del cartelito. Y como en Roma no existen los plafones explicativos de los lugares históricos o famosos que pisas (debido -apuesta Noe- a que así obligan al turista a agenciarse una guía, un guía o un audífono-guía), el subalterno de turno se ingenió el cartelito plastificado impreso en word para abstenerse de acudir al psiquiatra o liarse a piños con algún incauto cuando tarde o temprano un día se levantara de mal fario y, harto de la preguntita de marras, no supiera canalizar hacia sus superiores su mala baba. En el suelo hay, asegura la nota, agujeritos para evitar que el agua encharque el interior. Buscamos y localizamos una ínfima parte de ellos.
Ya es de noche cuando la Fontana di Trevi aparece ante mis ojos (para no faltar a la verdad: cuando mogollón de peña y el griterío concomitante que rodea la famosa fuente irrumpe en mi campo perceptivo). Me parece aberrante la turbamulta que atrae la fuente. Es bella, pero encuentro morboso tanta acumulación de individuos arremolinada. Fotografío como buen turista típico y tópico la fontana, pero ante el débil flash de mi cámara desisto. Hace frío, más que en Barcelona.
(…)
Segundo día en Roma
Coincidimos en el deseo de desayunar en la granja de ayer. Nos atrae el café, el cruasán y el servicio. En Roma vuelve a hacer buen tiempo, despejado, azul intenso. Libre hoy de guiris –nosotros somos la excepción a la regla-, el local acoge a vecinos más que a trabajadores de la zona. Lo noto por la intensidad de los diálogos y la familiaridad con que el encargado conversa con la clientela. Mientras sucamos las pastas en los capuchinos distingo sin margen de error como las palabras “Barça”, “Español” y “Messi” fluyen una y otra vez de la boca del camarero, que conversa con un cliente algo mayor, trajeado y de cabello blanco. No hago caso, pero cuando pago interviene el calvo y con gorra:
-¿Españoles?
-Sí –le respondo sonriendo-, de Barcelona.
-¡Ah! ¿Cómo es posible? ¿Cómo posible que el Barça pierda con el Español? ¡Con Messi, cómo posible! -me suelta con la musicalidad típica del español hablado por italianos.
-¿Perdió el Barça?
El camarero se hace cruces. Compartimos la extrañeza de los oriundos por la hazaña del Español y el inexplicable batacazo azulgrana pero, en nuestro caso, el pasmo viene acentuado en secreto por el hecho de haber presenciado un interés tan pasional por un partido entre equipos españoles en un país extranjero. La bomba, tú.
(…)
De cabeza a la Capilla Sixtina. Atravesamos galerías sin detenernos a penas. Tapices, frescos, cuadros. Cualquier pintura, la más pequeña de las que embellecen numerosas bóvedas, donada a mi persona significaría que podría dejar de trabajar para vivir una vida ociosa, cómoda, o, al menos, para olvidarme del problema de fin de mes; un puñado de pinturas superan  –seguro- el PIB de ciertos países del mundo; y el museo entero (como otros tantos, pero éste, recordémoslo, es el del Vaticano, cuna de la caridad, se supone) valdría más que todos los países necesitados del globo juntos.
La aglomeración por el efecto embudo al traspasar una puertecita manifiesta que la capilla se acerca. Una repulsión similar a la que sentí cuando comprobé la tantísima gente que contemplaba la Fontana di Trevi recorre mi cuerpo al verme envestido por el gentío en la capilla de marras, más que una iglesia parece un concierto, o las Ramblas de Barcelona. Ya pueden repetir por megafonía sin parar: “No hagan fotos, no hablen alto, pisan un lugar de culto”. Imposible poner puertas al mar. Los flashes depositan inmisericordes la luz blanca sobre la pintura de Miguel Angel, la posibilidad de recuerdo tan suculento gana por goleada, el debo sucumbe sin miramientos al quiero. Con todo, el Vaticano no ceja en su empeño y  destaca “soldados” por la sala para que, con sus toques de atención de viva voz, mengüen los flashes.
-¡Mister, mister, please, no photos! -suelta con severidad un vigilante a un asustado y rápidamente huidizo turista. Futilidad de futilidades. A latigazo limpio, como les enseñó su maestro.
En otra sala hallamos un mapamundi trazado sobre una tela blanca fechado a principios del siglo XVI, recién descubierta América: admirable la precisión de la costa este del nuevo continente. Leo Barcelona pero no Madrid, que aún no existe como capital.
(…)
La caminata de ayer hace mella en piernas y pies cuando finalmente accedemos al interior del anfiteatro. Imagino el trajín de los antiguos espectadores romanos, subiendo y bajando a la carrera por escaleras -peldaños que ahora nosotros subimos y bajamos- para no perderse un ápice del espectáculo, vendedores de comida y bebida vociferando alimentos que apestan a frito y vinos aguados al estilo griego, vividores trampeando a la plebe con juegos ignotos para nosotros, pedigüeños necesitados y no necesitados, esclavos portando sombrillas o artilugios similares para la nobleza, pretorianos cuidando de la seguridad imperial, amantes secretos tratándose como amigos ante los amigos, el ensordecedor ruido de la masa sedienta de sangre, el silencio repentino ante un desenlace fatal y sorprendente… veo demasiada televisión. El anfiteatro, como monumento, se empobrece por dentro, las piedras que lo constituyen pierden la magnificencia con la que bañan la fachada.