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martes, 1 de abril de 2014

Ignacio Deán, dando la vuelta al mundo a pie

“Es un viaje en el que el riesgo y el peligro son dos componentes siempre presentes”

Ignacio Deán, malagueño, de 32 años, empezó su periplo a pie alrededor del mundo en Madrid el 21 de marzo de 2013, con su proyecto "Earth Wide Walk: Vuelta al mundo caminando por el planeta Tierra". En este momento, lleva en ruta algo más de un año y se encuentra entre Asia y Oceanía. Tardó cuatro meses en cruzar Europa y calcula que invertirá unos ocho en atravesar Asia. Con este viaje, Ignacio quiere enviar un mensaje de “amor y respeto por el planeta Tierra”, así como mostrar la belleza del mundo en que vivimos.

Ignacio Deán, en Singapur
Igancio entrando en Singapur.
Esta no es una entrevista al uso. Envié a Ignacio tres paquetes de preguntas a través de facebook y, cuando ha podido, las ha contestado. Empezamos la conversación el 13 de febrero de 2014 y la finalizamos la semana pasada.

Aquí van las cuestiones:


Antes que nada, ¿dónde estás ahora mismo?
En Kuala Lumpur (Malasia), cerca ya de completar mi segundo continente.

¿Cómo se te metió en la cabeza tamaña aventura?
A mí me gusta mucho el deporte, viajar, escribir, la fotografía…así que un día, realizando un trekking de varias semanas pensé “ey, ¿y por qué no dar la vuelta al mundo caminando?” Estuve un tiempo dándole vueltas en la cabeza pues no es un viaje fácil, hasta que tomé la decisión, con la determinación y la convicción que requiere un viaje de esta envergadura, de ir a por ello.

¿En base a qué decidiste la ruta prevista, por qué pisar unos países sí y otros no?
La ruta la tracé buscando el itinerario sencillo, dentro de la “sencillez” que tiene dar la vuelta al mundo caminando. Es decir, evitando países conflictivos, por ejemplo, o tratando de ir por la costa, donde el clima suele ser más benigno, hay más poblaciones y menores desniveles. Aun así, voy a tener que atravesar ecosistemas muy duros. Se trata de un itinerario provisional que sobre la marcha y en el propio camino iré adaptando en función de las circunstancias y necesidades.

Hasta ahora, ¿dónde y por qué lo has pasado peor?
He vivido situaciones peligrosas durmiendo en bosques con osos y lobos, en junglas con serpientes y monos, bajo los rayos en la tormenta, estuve a escasos metros frente a un rinoceronte en Nepal, a punto de acabar mi viaje cuando el ejército me sorprendió echando una foto en la frontera entre Armenia e Irán (es zona militar y está prohibido), cuando paseaba por las calles de Dhaka (Bangladesh) y de repente empezaron a caer artefactos explosivos contra una manifestación y tuve que salir corriendo… Sin duda, es un viaje en el que el riesgo y el peligro son dos componentes siempre presentes.

Y en contrapartida, ¿qué lugares te han sorprendido gratamente?
Bien por la belleza de sus paisajes, bien por la calidez de sus gentes, los países que más he disfrutado hasta el momento han sido Eslovenia, Armenia, Irán, Bangladesh y Malaysia.

No sé cuántos idiomas dominas, ¿son suficientes para entablar conversaciones con los lugareños?
Hablo español e inglés. Con las personas que no hablan ninguno de esos dos no me queda más remedio que aprender algunas palabras básicas del idioma del país que atravieso, y comunicarme por gestos.

¿Cómo te financias el viaje?
En primer lugar con ahorros personales. Sin embargo, no son suficientes para un viaje tan grande, por lo que estoy abierto también a patrocinadores y a recibir donaciones de gente particular. En la web del viaje www.earthwidewalk.org tenemos una pestaña para que todos aquellos que quieran hacer una aportación puedan hacerla, será bienvenida.

Al ritmo que llevas, ¿podrías concluir el viaje antes de lo previsto?
Estoy caminando rápido y las cosas se me están dando bien, así que en vez de 5 años, que era lo programado, puede que tarde 3 o 4. De todas formas es un viaje muy largo, pueden ocurrir un millón de cosas y es difícil de prever.

¿Cómo es la rutina de un día cualquiera?
Me levanto con el sol y me acuesto con los últimos rayos en un día normal de caminata. Suelo caminar 45 km de media diarios, y voy parando de vez en cuando a comer, estirar, hacer fotos... Pero esta rutina cambia si llueve, o si tengo que cruzar una frontera, o si atravieso una ciudad, o si camino acompañado...

A tu paso por Malasia, ¿cuál ha sido tu impresión de cómo se ha vivido la desaparición del avión?
Como un misterio.

¿Conoces alguna persona que haya hecho lo que tú antes?
Sí, una.

Espero que podamos continuar conversando en futuras ocasiones, para ver qué tal te va por Oceanía, América y África. ¿Te parece?
Estamos en contacto y vamos viendo.

¿Por dónde andas ahora que acabamos la entrevista?
En Cikampek, en la isla de Java.


Agradezco a Ignacio que haya contestado a todas las preguntas, con el esfuerzo añadido a las peripecias del viaje que ello le ha supuesto. Desde aquí le envío muchos ánimos en la aventura. Si alguien quiere preguntarle algo puede dirigirse aquí.


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