viernes, 6 de septiembre de 2013

La ambigüedad calculada de Artur Mas

Las alarmas saltaron este jueves cuando el presidente de la Generalitat, Artur Mas, anunció que si fallaba la consulta, convocaría elecciones plebiscitarias para el 2016. Nada menos que para de aquí a tres años. Vistos, oídos y leídos algunos de los comentarios y otras noticias publicadas desde entonces en diversos medios de comunicación, me parece que ha quedado claro que Mas soltó lo que dijo de forma premeditada, es decir, lanzó un globo sonda para averiguar la atmósfera general que se respira en Catalunya, en especial, entre los partidarios de la independencia ante una desaceleración e incluso frenazo del proceso.

Y se ha dado de bruces con un independentismo, en principio, sólido. [Según he leído en algún medio, ERC no sabía nada de nada. Permitidme que lo dude, si no ¿a qué vino la declaración de Marta Rovira sobre los “hechos aleatorios” que podrían posponer el referéndum?] Pero da igual, lo importante de este viernes han sido las nuevas declaraciones del presidente de la Generalitat en las que se ha explayado algo más, aunque, en el fondo, no ha aclarado nada.

Pacto de gobernabilidad 2012-2016
Mas y Junqueras firman, en diciembre pasado, el pacto de gobernabilidad para la legislatura 2012-2016. (Foto: CDC)
Artur Mas ha afirmado ante el líder d’Esquerra, Oriol Junqueras, que la consulta se hará sí o sí, siempre y cuando quepa en un marco legal, tal y como –asegura el presidente- se pactó con ERC. Asimismo, explica que hay cinco marcos legales, y que cuatro de ellos dependen del gobierno español y uno de Catalunya. Añade a todo esto que solo si se obstruyen estas cinco vías, se optará por las elecciones plebiscitarias. Por cierto, este viernes ya no ha fijado fecha (por lo menos, en las declaraciones que he escuchado).

Y me pregunto: ¿si una de las vías depende de forma exclusiva de Catalunya, por qué diantres anunció nada ayer sobre unas elecciones para el 2016? Porque si hay un marco legal que depende de Catalunya, se podrá hacer el referéndum, ¿no? Los acontecimientos ya hubieran hablado por sí mismos. No hacía falta hablar de fechas para las plebiscitarias. Pero, como digo, lanzó el globo sonda a propósito. A ver cómo reaccionaba el electorado independentista.

He leído que Rajoy y Mas han pactado una consulta que no sea vinculante y que contenga tres opciones: la misma autonomía que ahora, con más autonomía y mejor financiación, o independencia. La idea, según el articulista, es que ninguna de las respuestas acapare el 50 por ciento, y así poder negociar con más libertad entre los mandamases de Madrid y Barcelona. En fin, humo, rumores… ¿qué creer? Pero si fuera así, no creo que ningún independentista se dejara engatusar por la opción de "más autonomía y mejor financiación", ya que abocaría a nuevas, futuras y de sobra conocidas tensiones entre Catalunya y el resto de España. 

¡Ah, y se me olvidaba! Sobre la reunión, Rajoy –como siempre- parco en palabras. Que sí, que ha habido reunión con el señor Mas, pero que nada nuevo bajo el sol. O sea que Rajoy continúa trabajando por la España unida y no quiere saber nada de referéndums y ni mucho menos –lógicamente- de independentismo. La alegría va por dentro.

Toda opinión respecto al proceso político catalán debe quedar en cuarentena, a la espera de nuevos datos, o ni eso, ya que nadie o pocos saben con exactitud qué se cuece en la entraña del poder español y catalán. Me corrijo: nada más a opinar hasta que las palabras muten en sucesos. Como dije ayer, la opción independentista cuenta de forma segura tan solo –léanse de forma conveniente estas cursivas- con la fuerza del pueblo. Si esta se mantiene o crece, forzará a los gobiernos a mover ficha. En la próxima entrada quiero tratar, justamente, de la presión del pueblo, o sea, a día de hoy, de la Vía catalana por la independencia (un suceso, no palabras). ¿Habrá movimiento político si la cadena se convierte en un rotundo éxito? Ya hablaremos de esto…

Para acabar, queda en el aire la cuestión que colea desde el principio, desde el día después de la Diada de 2012. ¿Qué quiere usted, presidente Mas? ¿Qué piensa usted que es lo mejor para Catalunya? Responda sin ambages. No tire de aquello de ‘lo que el pueblo decida’. Su partido y usted, ¿con qué opción se quedan? ¿Independencia sí o independencia no? He aquí la cuestión.

Lee la segunda parte de esta entrada: Carthago delenda est.

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