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martes, 11 de junio de 2013

"En una disputa razonada gana más el vencido", Epicuro

El filósofo griego Epicuro pronunció o escribió esta máxima en algún momento de su vida hace 24 siglos. Poco se ha conservado de su obra original, pero se conoce bien su filosofía porque otros hablaron de ella y por algunos retazos que sobrevivieron. El arte de vivir consiste en mantener el placer como guía, pero sin caer en el exceso. No quiero hablar de su filosofía, sino de la sentencia.


Encabeza mi blog Comentarios, que está cerrado mientras dura la campaña de crowdfunding del libro Pajas Mentales, ya que de esta bitácora y otra más provienen gran parte de los artículos del libro. Una vez concluya la campaña, las abriré de nuevo al público, porque, además, cuando finalmente se publique Pajas Mentales ;-) y alguien quiera opinar sobre alguno de los textos, podría hacerlo en el post original.

Este aforismo manifiesta una verdad como un templo. Me encanta. Si todos y cada uno de los habitantes de este mundo nos lo aplicásemos como primer mandamiento, graves males se habrían evitado, tanto entre dos personas como entre naciones. El axioma ataca de raíz al orgullo: “¡No ves insensato que solo te mantienes en tus trece por orgullo, que sabes de sobra que tu interlocutor está en lo cierto y que le deberías agradecer que te haya hecho darte cuenta del error, que ganas tú más que él!”.


Había dudado si dedicar o no un post a la frase de Epicuro. No quería romper la magia y la lógica aplastante que encierra. Reconoce cuando te equivocas, reconoce y ganarás. No es síntoma de debilidad tal reconocimiento sino de sabiduría. No debilitas así tu dignidad sino que la cultivas. Porque aunque dignidad y orgullo están conformados por el mismo ingrediente, a saber, el amor propio, contienen diferente grado, uno el justo y otro inflado, artificial, falso.

Quererse a uno mismo

En realidad, si te quieres a ti mismo, no tendrás problemas o no los deberías de haber tenido nunca para cumplir la máxima. No te sentirías herido o amenazado por no poseer la razón en una discusión sino, que, como digo, agradecerías que el otro te hubiera hecho comprender. Analiza si discutes porque crees –de forma mal entendida- que te hieren la dignidad, cuando no es más que vanidad. ¿O es el tono en el que te lo dice? ¿O el aire de superioridad el que te enerva? Házselo saber, entonces, pero reconoce lo indiscutible.

                                                                                         ***

Esta entrada podría haber formado parte perfectamente del libro Pajas Mentales.

Ya sabéis, por favor, aunque sea un plasta, necesito apoyos y difusión a destajo. Y os pido de nuevo que os inscribáis al blog, y que me sigáis en Twitter, Facebook, Pinterest y Google Plus. Es una campaña de crowdfunding limitada en el tiempo. Me quedan 33 días y necesito, mínimo, 34 apoyos más. Pero, pero, pero... ¡quiero superar con creces los 50 apoyos!

¡Gracias!

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